Necesitamos muchas más mamás techies

“Mamá, ¿qué es ser techie? ¿Yo también puedo ser eso de mayor?

Pues claro que sí, hija, tú puedes ser techie y todo lo que tú te propongas. Porque de eso se trata, de abrir nuestras mentes, de acabar con esos prejuicios tontos que dicen que “la tecnología no es para niñas” y de cambiar unas tendencias que tanto en España como en todo el mundo, no son nada alentadoras para las futuras mamás techies.

¿Cuál es la situación actual en España en cuanto a mujeres y tecnología?

  • Las mujeres obtienen las mejores notas en selectividad en la gran mayoría de las comunidades autónomas españolas. Sin embargo, durante el curso pasado sólo uno de cada cuatro matriculados en ingeniería fue una mujer (Ministerio de Educación). En concreto, menos de un 15% de los aspirantes a estudiar ingeniería electrónica o informática fueron mujeres (El Instituto de la Mujer).
  • En la docencia, tampoco tenemos una distribución mejor: sólo el 8% de las docentes de universidad imparte clases de ingeniería (Informe Científicas en cifras, Ministerio de Economía)
  • En cuanto a las empresas tecnológicas, aunque en España algunas de las más importantes (Google, Facebook, LinkedIn, Siemens, IBM y Microsoft) están lideradas por mujeres, sólo el 18% de los trabajadores de este sector son mujeres.

Entonces, ¿qué estamos haciendo mal?

Según un informe sobre la escasez de mujeres en el ámbito STEM (profesiones relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas) publicado por la Fundación Telefónica, las mujeres necesitamos ver un enfoque social, una utilidad práctica a estas disciplinas. Este factor puede ser más determinante a partir de cierta edad. Pero en niños pequeños, el problema es más básico viene desde la educación (la que nos dan en el colegio y sobre todo, en casa) y la percepción que nos llega de nuestro entorno y de los medios de comunicación.

La imagen que transmiten los medios de comunicación de estas profesiones STEM no es precisamente “guay”. Los ingenieros, técnicos, científicos y matemáticos suelen ser bichos raros, aburridos, feos, con gafas y pocos amigos.  ¿Quién quiere ser así de mayor? En el caso de las niñas, con aún muchos más condicionantes ligados al aspecto físico, este efecto es aún más acusado.

En los colegios también hay aún mucho trabajo por hacer para conseguir que los niños, todos, y en especial las niñas, se motiven con estas disciplinas desde pequeños, con actividades que permitan ver el lado divertido y útil de las ciencias, las matemáticas y las ingenierías, y que les descubran que hay otras aspiraciones además de ser youtuber, futbolista o famoso.

Pero no echemos la culpa siempre a la TV y a los demás. La solución para romper con esta imagen y estos prejuicios la tenemos cerca, en casa, en la familia y sobre todo en nosotras mismas, sobre todo las que somos mamás techies. Tenemos que ser referente e inspiración para nuestros hijos. No dejamos de hablar de reclamos feministas, desigualdades y discriminación por género, y muchas veces el sesgo a veces inconscientemente lo imponemos nosotras a nuestros hijos desde pequeños, con los cuentos que les leemos o leen, con los dibujos animados que ven y con los juguetes que tienen. Y mucho más importante, con el ejemplo que les damos.

Los niños aprenden imitando a sus padres y por eso la clave para que nuestros hijos quieran dedicarse a la tecnología está en nosotras mismas y en que les enseñemos cada día, como mamás techies, a usar, a disfrutar y a veces, desconectar, de la tecnología.

Hablando de referentes: Mi padre, mi inspiración

Yo he tenido la inmensa suerte de contar con ese referente en casa y gracias a mi padre hoy soy ingeniera. Mi padre es profesor de matemáticas y desde pequeña siempre le he visto rodeado de papeles con “cuentas y rayas”, como él dice. Un verano nos pusimos a hacer ejercicios de repaso, de ecuaciones que era lo que tocaba ese curso. Desde entonces me enamoré de las matemáticas, de su objetividad, de su verdad, de su capacidad como lenguaje para expresar cualquier cosa. Mi padre me inspiró y ahora yo estoy intentando transmitir lo mismo a mis hijos. Aunque ahora ya me cuesta hacer una división por 3 cifras, estoy re-aprendiendo con ellos. Porque las matemáticas son la base para todas las demás ciencias e ingenierías, y porque quiero estar a su lado mientras descubren la magia de los números y el poder del infinito.

Bonus track:

Muchas veces hemos oído y pensado: “Cuánto daño ha hecho Disney”. Sobre todo a las niñas, por venderles ese anhelo continuo de ser princesas desvalidas a la espera de un príncipe encantador que las salve. Afortunadamente, todo evoluciona y hasta Disney está cambiando su discurso:

“Conquista tus sueños, princesa”

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